EL DIA D ES DESPUÉS DEL PLEBISCITO. Por: Camilo González Posso -INDEPAZ

Comparto en mi blog este artículo de mi amigo Camilo González Posso, fundamental para entender por qué hay que votar que SÍ en el plebiscito. 

El verdadero inicio de la implementación de los acuerdos que están próximos a firmarse en La Habana para la terminación del conflicto y la construcción de una paz sostenible y duradera será después de la refrendación con el triunfo del SI en el plebiscito. Así está pactado en la mesa y elevado a la condición de acto legislativo cuando el Congreso de la República supeditó la obligatoriedad constitucional  de los acuerdos a la refrendación.

De modo que aunque el 23 de junio se dijo que el día D es el de la firma de los acuerdos su vigencia quedó condicionada al otro día D+D que es la fecha que se le defina al plebiscito. Para evitar confusiones la mesa debe aclarar que con la firma se comienza la preparación de la implementación de los acuerdos en los temas relacionados con la refrendación y el “aprestamiento” de la fase III que sólo podrá comenzar cuando el pueblo se pronuncie. Si se dice que se comienza la implementación antes de la refrendación todo parecerá una burla y se pone en riesgo el triunfo del Si.

La secuencia de la implementación debe ser coherente con la ruta que escogió la mesa por iniciativa del gobierno y del Congreso de la República. Si no hay ratificación con voto popular no valen los acuerdos de La Habana. Si no gana el SI en el plebiscito se cae la decisión de considerar los acuerdos parte del bloque de constitucionalidad y no habrá Legislatura Especial de Paz ni trámite obligatorio de reformas. La misión de verificación de los acuerdos sobre cese de hostilidades y dejación de armas sólo tendrá mandato el día siguiente a la refrendación y sus actividades previas son sólo preparativos para el día D+D.

En esto tiene razón Iván Márquez cuando dice que “En lo que respecta al desplazamiento de la insurgencia hacia las zonas y puntos veredales transitorios de normalización, y la dejación de armas,están supeditados a la puesta en vigor de las normas que garanticen la seguridad jurídica, social y política de la insurgencia. Deberá en consecuencia estar refrendado y en efectivo desarrollo el  acuerdo final”.  Pero Marquéz se queda corto al mencionar sólo este punto del desplazamiento a las zonas veredales y la seguridad juridica de lo relativo a seguridad de las FARC. La verdad es que todo es inseguro hasta el día después de la refrendación.

Con la firma del acuerdo final se podrá convocar al Plebiscito en los términos definidos en la ley y con la pregunta que debe elaborarse siguiendo la modulación que hizo la Corte Constitucional. Ya se conoce el comunicado sobre el tema que limita la pregunta a un estricto sentido plebiscitario y por lo mismo se deberá referir a una iniciativa del gobierno que de ser refrendada es obligante sólo para el ejecutivo.  Lo que le amplió el ámbito de mandato a rango de obligación constitucional para todos los poderes fue el acto legislativo para la paz.

Con ese articulito que amarró la vigencia del acto legislativo a la refrendación todo quedo amarrado. Y mal haría la mesa de La Habana en comenzar con el dudoso mensaje de convocar un plebiscito a aprobar la firma de un pacto que aún no se ha firmado. Sería otro favor a la oposición uribista.

Cada cosa a su tiempo. Firmar, convocar, refrendar y comenzar de verdad el proceso. Y de esta manera se le da en realidad la última palabra al voto popular: Vote Si y comienza esta paz o prepárese para poner su cabeza y a la de sus hijos en la incertidumbre y en otras guerras!

Bogotá, 6 de agosto de 2016

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¿Paz sí pero no así?

No estamos hablando de paz en Colombia sino por el conflicto armado que hemos tenido por más de sesenta años. Luego no existe otra paz negociada posible que la que se ha negociado entre quienes pueden terminar con ese conflicto. Lo distinto de la paz negociada no es la paz, sino la guerra. Y la guerra ya ha fracasado suficientemente.

Como la terminación del conflicto depende de la solución de algunos problemas fundamentales de toda la sociedad colombiana, era necesario que hubiera un proceso de diálogo con una agenda de cambios para resolver esos problemas. Que sobre cada punto de esa agenda hubiera participación de los más involucrados, y que los acuerdos resultantes fueran viables considerando que se discuten como parte de un proceso entre partes enfrentadas que deben hacerse concesiones mutuas.

Como la terminación del conflicto dependía especialmente de resolver los graves daños que ha producido su degradación, era necesario que participaran especialmente las víctimas escogiendo algunas entre ellas porque han sido millones, sin que se quedara ningún tipo de daño por fuera.

Como la terminación del conflicto se discute entre partes enfrentadas, era fundamental que las partes acordaran una manera de cambiar su relación violenta.

Sobre los cambios fundamentales que se necesitan para la paz se han alcanzado acuerdos suficientes en los puntos más importantes: la tierra, la participación política, el tráfico de drogas, las víctimas y los elementos necesarios para que las FARC y el Estado dejen de enfrentarse con armas. Ha habido participación de la sociedad cualificada y suficiente en cada punto y se han alcanzado resultados que celebran todos los que han conocido los procesos de paz en el mundo y saben el tamaño del problema que tenemos.

Sobre el sufrimiento de las víctimas se ha logrado un acuerdo histórico como no ha existido otro en ningún lugar del mundo, gracias a la participación de representantes de víctimas que actuaron con la certeza de que lo único que le da sentido al sufrimiento es el cambio constructivo y no la venganza. Se ha puesto el punto de partida para que salga a la luz toda la verdad que es lo que necesitamos para no repetir el pasado, conscientes de que la cárcel para todos los que la merecerían según los estándares sería un absurdo inviable, injusto, irrealizable que, sobre todo, no nos conduciría a la paz.

Sobre la relación entre las FARC y el Estado se ha logrado la única solución posible y real que es la democracia. Porque sólo existe la democracia como el espacio donde conviven y se resuelven las diferencias políticas, y sólo existe la democracia, en cualquier país del mundo, entre grupos representativos de sociedades que han pasado por violencias y guerras.

Estos cambios posibles debieron haber sido alcanzados hace mucho tiempo, antes de que la guerra se volviera un infierno. Pero si han costado tanto es porque aunque parezcan simples, son el corazón de la Colombia posible. Por eso no son cambios para las FARC ni para el Estado. Son cambios para Colombia. Hacerlos cumplir es una tarea trascendente que no debe distinguir banderas ni posiciones partidistas.

Así que se apoya la paz votando que SÍ en el plebiscito. Es la única oportunidad que tenemos para expresar nuestra responsabilidad con el dolor que han sufrido millones de personas en Colombia, realmente, con sus nombres y apellidos. La oportunidad para demostrar nuestra altura abriendo la puerta de las soluciones a los problemas que tenemos y que la guerra excusa.

Se apoya la paz votando que SÍ en el plebiscito. Nadie nos pide que creamos en el Presidente, ni que aceptemos lo inaceptable, ni que olvidemos nuestros muertos, ni que pasemos de largo de nuestras rabias. Se trata de terminar el conflicto que realmente hemos tenido y de construir el país que realmente podemos tener.