José Antequera Antequera, mi padre, fue un político comunista asesinado en 1989 como parte del genocidio contra la Unión Patriótica. A esa posición llegó habiendo sido un líder estudiantil excepcional: en la Universidad del Atlantico sede centro, 37 años después de su muerte permanece un mural con su rostro en la entrada que invita a los estudiantes a salir a la calle a defender en la movilización las causas justas; todas las personas que lo conocieron en ese momento hablan de él como un jefe, Presidente de la «Unión Nacional de Estudiantes de Colombia», con un tipo de respeto que les marcó para el resto de la vida.

De él, como de otros dirigentes políticos de su tipo se conoce su destino trágico, algo de sus discursos, algo del programa político de su partido, pero muy poco sobre su pensamiento. Un poco sobre eso quedó en su tesis de grado que en aquel tiempo confería el título de «Doctor en Derecho» para los abogados y en la que organizó sus ideas cuando ya era un militante de tiempo completo con 23 años.
La tesis, según lo relata mi madre, la redactó ella en una máquina de escribir estando embarazada de mi hermana, y Jose Antequera Antequera se la dictó verbalmente durante un poco más de una noche, después de la jornada laboral.
El proceso para publicar este trabajo ha sido un tipo de experimento del que surgió un proyecto de justicia restaurativa en el que estoy trabajando. La transcribí como teniendo un diálogo con él y luego la trabajé en una versión editada y resumida con ayuda de la IA sobre la cual tengo también una perspectiva que compartiré en su momento.
Por ahora, me satisface compartir algo del pensamiento de Jose Antequera Antequera; un trabajo editado que en manos de nuevos líderes estudiantiles y luchadores es una herramienta para las luchas actuales y una constatación sobre el proyecto intelectual, político y social, que seguiremos defendiendo con las actualizaciones obvias que corresponden a las circunstancias de cada tiempo.