Respecto para Bojayá

El irrespeto a nombre de la libertad de prensa como se ha presentado frente a los actos de exhumación por lo que se conoce como la masacre de Bojayá, no puede ser la marca que continúe en Colombia ahora que esperamos, entre otras, una Comisión de la Verdad.

Una publicación en el portal Verdad Abierta de la periodista Patricia Nieto ha reabierto un debate siempre necesario con respecto a la relación entre verdad,  memoria y medios de comunicación. https://goo.gl/k6VyQr El irrespeto a nombre de la libertad de prensa como se ha presentado frente a los actos de exhumación por lo que se conoce como la masacre de Bojayá, no puede ser la marca que continúe en Colombia ahora que esperamos, entre otras, una Comisión de la Verdad.

La comunidad de Bojayá decidió impedir el registro periodístico de las actividades de exhumación por los hechos ocurridos el 2 de mayo de 2002. Ante esa decisión que significó medidas concretas para que Patricia Nieto y su compañera Natalia Botero no grabaran lo que quisieran ni tomaran fotografías, las periodistas han planteado una violación a sus derechos y al derecho a la información de la población colombiana por parte de un grupo de líderes a quienes acusan de controlar la información “en nombre del dolor”, refiriéndose al Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá.

En sus términos, este Comité se abrogó un derecho que no le correspondía conduciendo a los ciudadanos organizados a censurar y obstaculizar el derecho a la información, queriendo imponer una única narrativa, lo cual califican de anti-democrático. La ONU, cuyos funcionarios apoyaron las decisiones del mismo Comité por los Derechos de las Víctimas, habría actuado cómplice de agresiones. En algún punto la gente tuvo que crear una barrera para impedir que Nieto y Botero tomaran fotografías a pesar de la voluntad reiterada de la comunidad de que no lo hicieran.

Cuando se trata del debate sobre medios de comunicación, memoria y verdad, debemos insistir en un argumento que muchos califican como mamerto. La mercantilización de los medios implica que las noticias son productos, y si eso implica una obligación general de ética y responsabilidad de los medios respecto de una gran cantidad de asuntos noticiosos, existen conclusiones contundentes sobre el grado máximo de respeto que tiene que tenerse con hechos como la llamada masacre de Bojayá y sus consecuencias. En varios lugares del mundo, para mantener viva siempre la tremenda magnitud y dignidad de algunos hechos se les ha nombrado con términos llamados a escapar de un tratamiento banal: holocausto, shoá, y en nuestro contexto, masacre, desafortunadamente incomprendido en sus significados.

Las periodistas Nieto y Botero presentan una hoja de vida sobre su gran experiencia con temas de conflicto armado que contrasta desafortunadamente con lo que parece ser una total falta de conocimiento sobre las dimensiones que encierra un acontecimiento como una exhumación de víctimas incluyendo los riesgos de mella a la dignidad a los que se puede exponer algo así con un cubrimiento de prensa en Colombia. No se trata de acreditar protocolos formales. Muchos medios y periodistas han demostrado que no tienen problema en convertir tragedias en mercancías que se venden, grave, al precio de la paz. La comunidad de Bojayá es sólo otra entre una gran cantidad de víctimas y organizaciones victimizadas que comprendemos esa realidad y lo único que hicieron las periodistas y el Portal Verdad Abierta ha sido darle la razón a nuestras prevenciones. Reglas de cubrimiento hay y se pueden discutir, pero todas parten de una confianza que tienen que construirse como parte de un proceso que hay que comprender a favor de quienes han sido ofendidos históricamente, como las comunidades Afro en general.

“Comprendí que salía de Bellavista con las manos medios vacías” dice Patricia Nieto en su nota de denuncia. También dice defender la libertad de acceso a la información como un elemento esencial de la democracia, al tiempo que rebaja al Comité de Víctimas de Bojayá a la categoría de un grupo de manipuladores, desconociendo el valor democrático de organizarse en sí, y el heroísmo democrático de organizarse y construir liderazgos en una comunidad que estuvo al borde de la destrucción. Su última pregunta en la nota de Verdad Abierta es ¿cómo se configurará el trabajo de la prensa una vez se instale la Comisión de la Verdad en Colombia?

22 de mayo de 2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s