LEER Y DESCARGAR
Transcribí la tesis de mi padre al pie de la letra como teniendo un diálogo con él en que no dejé de preguntarme: si te mataron por pensar diferente ¿qué era lo que pensabas? Luego aprendí sobre la IA y la usé para lograr una versión editada y resumida que resultó en 33 páginas. El resultado editado lo revisé y comprobé que lo que había hecho la IA era, como quería, sintético y digerible, es decir, útil.
Tengo clarísimo que hay muchas discusiones sobre la IA pero me interesa adentrarme en ellas e ir más allá del escrúpulo mientras las empresas dueñas de la IA se hacen ricas con mi atención y la información sobre mi existencia; me interesa imaginar un futuro utópico de nuevo, que claro que pasa por la regulación y la denuncia abierta de los usos inadmisibles (desde la inducción al suicidio hasta la identificación de blancos militares) pero que ponga de nuevo sobre la mesa la emancipación del trabajo explotado a través de la socialización del medio de los medios de producción (sobre eso escribiré luego).
El caso: José Antequera Antequera se convirtió en una figura política a partir de un liderazgo estudiantil brillante: en la Universidad del Atlántico sede centro, 37 años después de su muerte, permanece un mural con su rostro en la entrada que invita a los estudiantes a salir a la calle a luchar por lo justo; todas las personas que lo conocieron hablan de él como un jefe, presidente de la «Unión Nacional de Estudiantes de Colombia», con un tipo de respeto que impresiona.

De él, como de otros dirigentes políticos de su tipo se conoce su destino trágico, algo de sus discursos, algo del programa político de su partido, pero muy poco sobre su pensamiento. Es paradójico que siendo el movimiento estudiantil una base fundamental de las izquierdas en Colombia sepamos poco sobre sus planteamientos en comparación con lo que sabemos sobre el tema agrario. Un poco sobre eso quedó en la tesis de grado que tituló: «La universidad colombiana. Crisis y perspectivas», que en aquel tiempo confería el título de «Doctor en Derecho» para los nuevos abogados.
El documento, según cuenta mi madre, la redactó ella en una máquina de escribir estando embarazada de mi hermana y Pepín se lo dictó verbalmente durante un poco más de una noche después de la jornada laboral de ella en un juzgado de Barranquilla.
Comparto este resultado que es, además de un documento utilizable para el esfuerzo por la educación y la universidad en la actualidad (en crisis por nuevas razones), un ejercicio de transcribir como dialogar con el que exploré un método que después he propuesto como una posibilidad para otros millones de casos en los cuales transcribir documentos o testimonios permiten acercarse a la magnitud de experiencias e ideas. El recurso de la IA surgió por necesidad frente a la oportunidad y creo que, ya que estamos por descubrir usos virtuosos, aquí hay una muestra que no sustituye la labor de nadie sino que se implementa donde no estaba. No obstante, me interesa mucho el diálogo sobre IA y proyectos culturales de memoria, como este:
Nos vemos.